Longitud: 15,7 km.

Tipo de Ruta: Circular.

Tiempo estimado: 6 horas.

Desnivel acumulado: 818 metros.

Dificultad: Media-Alta.

 

Puntos de Interés:

  1. Mirador del Coll de Rates.

  2. Observatorio forestal.

  3. Cima.

  4. Pozo de la Mina de Ferro.

  5. Coveta dels Coloms.

  6. Font de la Foia.

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La font de la Foia. 

El pozo de la Mina de Ferro.

La Serra del Carrascar de Parcent,

un paseo a lomos entre las dos Marinas

 

Conviene fijar la vista a diestro y siniestro por no perderse detalle del paisaje, al mismo tiempo sin apartarla del suelo que pisas, porque el terreno adquiere forma en algunos tramos de talud de piedras de aristas acentuadas. Cada huella, cada aliento, forman parte del momento mágico que supone pasear a lomos de la Serra del Carrascar, en el linde de las dos Marinas, la Alta y la Baixa, rozando en todo momento los mil metros de altura. Mientras tanto se superan las ondulantes cimas, la vegetación disminuye, hasta el extremo que prácticamente desaparece en la zona más expuesta a los vientos y al impacto del clima que ha derivado en un pedregal.

La vertiente de la Marina Alta es más de umbría, más abrupta, modelada por los barrancos que desembocan en un Valle de Pop que ofrece toda su dimensión, larga y ancha, y que se abre camino hacia el mar entre las cordilleras y cumbres del nordeste. Están a la vista todas las principales montañas, desde un Montgó minimizando por la distancia pero que no pierde su encanto, hasta Segària, el Seguili, la Muntanya Gran, y, más en el interior, o sea a la izquierda, el Caballo Verd, el Cocoll y la Sierra de Alfaro.

La Sierra de Bèrnia, que queda al este, divide en dos el Mediterráneo, que se asoma de nuevo por la vertiente de la Marina Baixa sobre la silueta de las torres de Benidorm. Los primeros rayos del sol rebotan sobre los plásticos que cubren los bancales de nísperos de Callosa durante el invierno, dando la sensación que un enorme espejo ha caído del cielo y se ha roto en grandes porciones. Las montañas del sudeste muestran toda su sobriedad y robustez. Las sierras de Aitana y la Serrella se levantan, ahora en estos días cubiertas de nieve, sobre la línea que traza la carretera que une Tàrbena y Castell de Castells. Es una parte más soleada y de montañas también peladas, con vestigios de los abancalamientos perimetrados por los márgenes de piedra seca tan característicos y que son testigo del pasado rural de estas comarcas.

No hay muchas, de carrascas, y las que hay son jóvenes. Ni siquiera se puede considerar que forman una colonia. Es la factura de los incendios que han castigado la cordillera. También las pinadas, en la parte más baja del itinerario, están formadas por ejemplares no demasiado viejos.

Para hacer el recorrido se ha diseñado una ruta circular por el Sender PR CV 158 de poco más de 15 kilometras con los puntos de partida y final en Parcent, y que acumula más de 800 metros de ascenso en todo el trayecto. Se adentra hacia las entrañas de la montaña tras abandonar el casco urbano por el Camino del Pou, al que da nombre un antiguo abrevadero que ha sido restaurado para que pueda ser admirado.

Impresionantes vistas desde la cima del Carrascar.

El Carrascar pierde la vegetación y se convierte en pedregal. 

EL CAMINO DE TÀRBENA

 

El vial se estrecha hasta conectar con el Camí de Tàrbena, un trayecto que era utilizado en el siglo XIX para el traslado de la pasa desde Tàrbena hasta Dénia, para su posterior comercialización y exportación a Europa desde el puerto de referencia de este último municipio. Según se avanza la ruta se eleva y continúa estrechándose, hasta alcanzar unas dimensiones que hace pensar que difícilmente podría circular un carruaje. Probablemente fuera más conveniente transportar la mercancía en caballos con sus lomos bien cargados. Sin embargo, con el carácter que adquiere la senda, sinuosa y llena de escondrijos, resulta más sencillo imaginar cómo serían aquellas emboscadas que planteaban los temidos bandoleros en su tiempo de mayor esplendor.

El tramo del Camí de Tàrbena concluye en el punto donde se localiza el mirador del Valle de Pop -justo al lado de la carretera que une Parcent con Tàrbena-, y a las puertas de la cumbre del Coll de Rates, situado a 640 metros de altura, y que se alcanza por un pequeño tramo de senda que hay a la otra parte de la carretera. Y desde el Coll de Rates hasta el observatorio forestal es un camino estrecho, asfaltado y de pronunciada pendiente en ascenso que ya sitúa la marcha sobre el mismo lomo de la Serra del Carrascar.

El Ayuntamiento ha restituido un pequeño tramo del Camí de Tàrbena. 

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El Camí de Tàrbena en su estado original. 

Cruce de sendas en el tramo final del Camí de Tàrbena.

El observatorio de vigilancia del Coll de Rates.

EL OBSERVATORIO FORESTAL DEL COLL DE RATES

 

“Pasa mucha gente por aquí”, asegura Joan Vaquer, de Castell de Castells, uno de los agentes forestales que cubre el servicio al observatorio de vigilancia forestal del Coll de Rates. El suyo es un trabajo de altura, nunca mejor dicho. Cuando se creó este centro de control, allá en los setenta, se situó en un punto ligeramente inferior de la montaña. Fue a principios del nuevo siglo cuando se alzó en la actual ubicación, desde donde se vigila los humos y también se complentan los partos climatológicos a diario. Allí si que hace frío pero de verdad. “Incluso en verano te tienes que tapar por la noche”, asegura el agente de guardia.

La bajada se hace por senda estrecha y pronunciada, hasta alcanzar las proximidades del punto de partida. El Pou de la Mina de Ferro y la Coveta de les Palomes son los puntos más interesantes. También la Casa de la Neu, que queda a la derecha, aunque actualmente no se puede visitar por obras.

Ya en las postrimerías de la ruta apetece hidratarse con el agua de la Font de la Foia. “Es la mejor agua de toda la comarca”, asegura un vecino de la Xara que ha venido aposta a cargar algunas garrafas de este manantial tan preciado. Buena y fresca, lo constato desde el primer trago, como también lo podrían hacer los bovinos del Crespo, que pastan al pie del Carrascar y beben de los sobrantes de la fuente.

La duración aproximada de la excursión se estima por encima de las 6 horas, aunque se puede realizar en menos tiempo, en función de la forma física y también del rato que se dedique a contemplar y disfrutar de las alturas. Por supuesto un tiempo dorado que bien vale la pena.

 

 

Lluís Pons

12-01-21

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El mirador de la Vall de Pop.

folleto oficial de la ruta

La Serrella se asoma cubierta con un grácil manto de nieve.